domingo 15 de febrero de 2009

Ha muerto Gonzalo Goicoechea.

(Gonzalo Goicoechea en un fotograma de El Pico 2)

Ha muerto Gonzalo Goicoechea Luquin en Madrid, el pasado fin de semana, días 7-8 de febrero a la edad de 56 años. Fue guionista de nueve películas de Eloy de la Iglesia, algunas de ellas las más exitosas y de las mejores de la filmografía del director vasco. También trabajó como periodista para Televisión Española y escribió artículos para algunas revistas, principalmente para Triunfo durante los 70, además de escribir guiones para otros directores, aunque no salió satisfecho de ninguno de los proyectos en los que se embarcó que no eran dirigidos por Eloy de la Iglesia. Fue accionista de la productora "Ópalo Films" para las tres películas de Eloy que ésta produjo ("Colegas", "El Pico" y "El Pico 2") y más tarde productor ejecutivo de "Otra Vuelta de Tuerca". Su último trabajo para el cine fue "La Estanquera de Vallecas", guión que se encargó de adaptar él solo casi en su totalidad. Después de esa época hizo alguna incursión en la televisión o tuvo tentaciones de volver a escribir para cine pero, las que no se truncaron por gente ajena que iba a sabotearle, las dejó pasar él por su adicción a la heroína o por las secuelas de ésta.

Nació en Oteiza, Navarra, en 1952. Muere en Madrid en 2009, olvidado por la industria del cine español y por casi cualquier industria. Aunque quizá exageraba cuando pensaba que todo el mundo iba a por él, como un paranoico, bien es cierto que inexplicablemente hay claros ejemplos de ello y de la veta de trabajo en cine y televisión a gente que ha estado enganchada al caballo. En cualquier caso ya veis el eco de su muerte que ha habido en cualquier medio de comunicación. Ni en internet.

Pensaba escribir sus memorias, lo perseguía desde hacía bastante tiempo, pero "Llevaba lo menos veinte dos primeros folios". Nos quedaremos sin leer todo lo que tenía que contar y que se ha reservado para sí. Yo tuve la suerte de conocerle y tener una breve amistad con él, y lo cierto es que si no cuenta él la historia no importa que ya no sea contada. El placer era oírsela contar a él, con la mezcla de resentimiento inevitable, de suma tristeza y melancolía y sobretodo con la satisfacción de contar una buena historia, que es lo que más le gustaba a él. Estoy seguro de que iba a tener una segunda oportunidad en un futuro no muy lejano, pero si la muerte se lo ha llevado primero quién somos nosotros para replicar nada.

En fin, pensaba escribirle algo más bonito pero no me sale nada. Si me veo inspirado escribiré a modo de capítulos algunas de las historias que me contó para que tomara nota a la hora de ayudarle en lo de las memorias (que se iban a titular "Heráclito observa el río"). Aunque sólo era un proyecto, si no conseguía lo de las memorias sí que pensaba continuar escribiendo capítulos sueltos en el foro "
Todavía por determinar" donde por un tiempo fue asiduo hasta que se le rompió el ordenador y, para cuando tuvo uno nuevo, cada vez se entendía menos con él.

Y, finalmente, aclarar que él nunca dejó de escribir. Cierto que cada vez lo hacía menos, pero tuvo su época de escribir cuentos, o empezar proyectos que no acababa. Cosas que muy poca gente leía o que no enseñaba a nadie. Lo último para cine que hizo fue un borrador sobre una historia muy mundana, del estilo de "Colegas", sin centrarse en drogas ni en homosexualidad ni en política, sólo una de esas historias humanas que le gustaba imaginarse. Me la dejó y cuando fui a devolvérsela ya había muerto. Cuando trabaje en el cine, como es mi sueño, podré terminar ese proyecto que a él se le antojaba bonito y sencillo. Ambos pensábamos que sería una buena leccción de guión, para mí, trabajar junto a él en perfeccionar la historia, limpiar impurezas y añadir otras nuevas.

Filmografía como co-guionista:

Los Placeres Ocultos (Eloy de la Iglesia, 1977).
El Diputado (Eloy de la Iglesia, 1978).
Navajeros (Eloy de la Iglesia, 1980).
La Mujer del Ministro (Eloy de la Iglesia, 1981).
Colegas (Eloy de la Iglesia, 1982).
El Pico (Eloy de la Iglesia, 1983).
El Pico 2 (Eloy de la Iglesia, 1984).
Akelarre (Pedro Olea, 1984).
Crimen en Familia (Santiago San Miguel, 1985).
Caso Cerrado (Juan Caño Arecha, 1985).
Otra Vuelta de Tuerca (Eloy de la Iglesia, 1986).
La Estanquera de Vallecas (Eloy de la Iglesia, 1987).

Sus artículos en Triunfo se pueden leer
aquí. Y de su actividad en "Todavía por determinar" ya he puesto antes el enlace. También escribió algo en el foro de Cine Quinqui de Bloodyplanet, pero fue baneado rápidamente (aquí y aquí).

Desde aquí, espero que la muerte de Gonzalo llegue a oídos de Amparo Muñoz, una de las personas de las que más hablaba con cariño y tristeza, de las que más echaba de menos entre los que, como él, habían sobrevivido.
Descanse en paz.

sábado 6 de septiembre de 2008

L.A. Confidential: Poli bueno, poli malo.

Sinceramente, no sé como podía yo ir por la vida considerándome una persona semi-feliz y y aficionado al género negro sin haber visto ésta película. Creo que arrastrar ese pecado hasta los 18 es bastante serio. Curiosamente el otro día me puse a ver Heat de Michael Mann en V.O.S.E. para darme cuenta otra vez de cual es el policíaco de acción mejor construido que existe, una especie de referente indudable para todo aquel que le guste el cine de policías y ladrones con guiones perfectos de cine negro y actores de primera dejándose la piel. No sabía yo que Heat tenía una compañera de cama tan a su nivel, también rodada en los 90 y también policíaca, pero muy diferente.

Los Ángeles Confidencial me ha parecido todo lo que a mí me gustaría hacer algún día en el mundo del arte en cualquiera de sus campos. Éstas son mis películas y, desgraciadamente, no se encuentran muchos casos que te llenen como ésta. James Ellroy, el escritor del libro en que se basa la película y otros títulos míticos de la novela negra (me da la impresión de que cuando me lea uno de sus libros voy a descubrir el cielo) crea una historia coral, enrevesada, compleja y llena de sucesos, ironías, maldad y policías corruptos. En las historias de este hombre que he visto en la pantalla (como la película Dark Blue de Ron Shelton que está tremenda) hay siempre un drama moral muy difícil que cuestiona a una serie de personajes, todos ellos en torno a la corrupción policial. Todo se trata con seriedad, personajes reales y contundentes, escenas impactantes y diálogos fluidos e ingeniosos. Pero al final todo se reduce al poli bueno o poli malo, al tener un arma en la mano y tomar la decisión correcta, siempre historias del mismo corte pero todas encuadradas en un universo de personajes, distritos y ciudades muy diferentes. Yo nunca me canso de éstas cosas.

En L.A. Confidential se fusiona la mente creativa de un hombre como Ellroy, la puesta en escena de Curtis Hanson y un reparto de actores en estado de gracia compartiendo todos cartel y protagonismo. Del director yo sólo había visto 8 Millas (que me gustó bastante, una revisión del clásico de Rocky pero poniendo rap en lugar de boxeo). Aquí Hanson se luce con una dirección frenética e impactante, hay muchos momentos donde contener el aliento y eso que acción tampoco hay demasiada. Es como el Scorsese de Uno de los Nuestros (lo digo por lo de seguir un sistema de narración similar durante toda la película, donde van saliendo mafiosos y se van presentando personajes mientras el reloj corre y tú no te enteras) pero sin los tics propios de Marty y un estilo personal prácticamante sin ninguna escena gratuita o innecesaria. Es impresionante la ambientación de ésta película, y todos esos actores: Guy Paerce, Russell Crowe, Kevin Spacey, James Cronwell, Kim Basinger, Danny DeVitto y muchos más, incluido un pequeño papel para Simon Baker, el carismático protagonista de La Tierra de los Muertos Vivientes. Actores dando la talla sobre personajes profundos y bien escritos (en lo de escritos también hay que mencionar, además de a James Ellroy, a Brian Helgeland y al propio Curtis Hanson por adaptar la novela a un guión cinematográfico tan cojonudo). Hasta tiene momentos de acción muy bien dirigidos, y con algunos momentos de tensión (casi suspense) dentro de esas escenas que yo diría que son el sello personal del director.

Resumiendo, me parece una obra maestra a primera vista, seguro que la volveré a ver muchas veces y la impresión de la película que tengo ahora mismo en mi mente se irá consolidando como una de las películas definitivas del género policíaco.

NOTA: 10/10.

domingo 24 de agosto de 2008

Parecido razonable.

¿Se folló James Brolin a la señora Bale?

En la foto no se aprecia completamente el parecido entre ambos... pero cuando el otro día me puse a ver "Almas de Metal" de Michael Crichton, no podía dejar de pensar que James Brolin era igualito, clavado a Christian Bale.

domingo 6 de julio de 2008

Me has jodido bien jodido.

SIN CITY: LA GRAN MASACRE.
Escrito y dibujado por Frank Miller.

Me he puesto a releer este cómic porque es el único que tengo en papel de los de Sin City, y eso que siempre me ha encantado esta serie. "La gran masacre" es quizás una de las historias largas más flojas de la serie, por debajo de "Ese bastardo amarillo", "Sin City" o la infravalorada "Mataría por ella". El retorno de Dwight McCarthy no alcanza la grandeza de las obras que he citado pero me gusta porque está escrita y narrada con la misma pericia y genialidad. Los textos de apoyo, la composición de las viñetas, el imposible uso del blanco y negro que hace Miller... supongo que habrá a quien no le guste pero todas esas cosas hacen que Sin City sea una debilidad para mí. Una mezcla entre historias pulp, cine negro y toques personales del autor (algunas cosas surrealistas de vez en cuando como la cabeza de Jackie Boy en la mente de Dwight o el tipo que ensartan con una flecha), además de unos enormes personajes rodeados de suciedad y violencia, unos auténticos bastardos rebosantes de carisma. Por lo tanto, ya que me parece que ésta historia está igual de bien escrita y dibujada que las otras, lo que falla es el argumento. Además de ser una historia muy simple, da pocas explicaciones y no hay demasiados giros sorprendentes o puntazos made in Miller (aunque alguno hay) y la historia tiene un final algo soso si lo comparamos con los desenlaces de sus otras historias. Pero aún así, los diálogos, los personajes y la mente de Dwight haciendo eternas comparaciones y cagándose en sí mismo me parece que superan el aprobado de sobra. Me gustaría que algún día tito Franky se inventara otra obra de Sin City, que la última que hizo ("Ida y vuelta al infierno") me pareció muy floja y falta de ideas.

NOTA: 7,5/10.

lunes 26 de mayo de 2008

Las Aventuras del Joven Indiana Jones: Música y Gángsters.

Éste lo vi hace muy poco, simplemente porque después de volver a ver la trilogía original tenía más mono de Indy y me lo bajé. El motivo por el que elegí éste es que es el único de la serie donde Harrison Ford aparece haciendo una breve aparición al principio y al final, interpretando a un Indy cincuentón, con barba de varios días llena de canas.

Comienza con éste Indiana Jones cincuentón acompañado de Nube Gris (un indio bonachón), ambos van en un coche y son perseguidos por otro en medio de la nieve. Durante la persecución, su coche se queda atrancado y Indy y el indio se van a una cabaña que hay en medio de la nieve. El indio saca una pipa y dice que es un objeto muy importante del pasado de su pueblo, Indy se sienta en una mecedora, saca un saxo y dice que eso también es una reliquia de su pasado.

Con esto viajamos hasta muchos años atrás. El Indy veinteañero trabaja en un bar donde un grupo de músicos negros tocan jazz todas las noches. A Indy le flipa esa música y siempre que puede se queda a escucharlos. Un día vuelve a su apartamento de estudiante y descubrimos que su compañero de cuarto es nada más y nada menos que el "intocable" Eliott Ness, que por entonces es un pringadillo repeinado un poco insocial. Indy se hace amigo de Sidney Bichet, uno de los músicos que toca en el bar donde él trabaja, y poco a poco van estrechando su amistad y el joven Jones va con Bichet y su gente a cualquier sitio donde toquen jazz. Cuando va a locales de gente de color, lo miran mal por ser blanco, y cuando es al revés lo critican por ser amigo de los negros y tocar su música. El ingenuo Indiana no entiende muy bien por qué todo ese racismo, el se lleva bien con todos sus amigos y para ellos también es uno más. Él sigue tocando jazz con un saxo soprano que Bichet le regaló poco después de conocerse; al principio toca de pena (sólo tiene experiencia porque lo tocaba en el ejército), pero poco a poco va mejorando hasta tocar en directo junto a Bichet y su banda. Bichet tiene que enseñarle, además, la gran diferencia entre jazz y blues, y todo el tema de la música es el principal leitmotiv por el que Indy se levanta cada mañana.

Un buen día, el jefe del local donde trabaja Indy es asesinado y eso atrae a algunos periodistas, entre ellos un joven Ernest Hemingway y Ben Hecht. Jones forma equipo con Eliot Ness y Hemingway y se ponen a investigar día y noche el misterioso asesinato; Hemingway busca una gran exclusiva, Ness se divierte haciendo justicia y Jones simplemente está hambriento de acción. Al Capone (anteriormente conocido como Al Brown) tiene mucho que ver en ese crimen, y cuando todo termina, Eliot se da cuenta cuan podrido está el sistema policial y decide que va a estudiar criminología. Hemingway decide irse a París para empezar a escribir historias ficticias (al igual que ha hecho Hecht). El joven Indy vuelve con Bichet y los demás músicos a tocar una pieza de esa excelente "música de negros" que a él le parece una genial forma de expresar sus sentimientos. Anteriormente Goldie, una de las amigas que forman el grupo de músicos con los que se mueve, le dijo que Bichet tocaba tan bien el clarinete porque tenía mucho que decir. Ahora Indy tiene también mucho que decir, y la historia termina con una agradable melodía de blues.

Volvemos al Indy cincuentón, que le ha estado contando toda la historia del capítulo a su amigo Nube Gris. Deja de nevar y los tipos que les perseguían irrumpen en la cabaña y tras una breve pelea consiguen quitarles la pipa. "Las cosas no siempre son como a uno le gustaría que fuesen..." dice Indy a Nube Gris cuando los tipos se marchan... pero coge su saxo, silva tan fuerte como puede y la nieve que hay sobre el tejado se derrumba sobre los malos. "Aunque a veces sí..." sentencia Indy antes de que suene la fanfarria principal de las películas.

Guionista y director son los mismos de "El Tesoro del Ojo del Pavo Real" (Carl Schultz y Jule Selbo respectivamente). La guionista vuelve a crear una historia imaginativa y ágil aunque no demasiado bien desarrollada, lo mismo que el director, correcto y de dirección simple y televisiva. Lo más interesante de éste episodio es su reparto. Sidney Bichet está interpretado por el genial Jeffrey Wright; los actores que hacen de Hemingway y Ness tampoco están nada mal, y además tenemos a dos veteranos como Frank Vincent (interpretando a Frank Torrio, un famoso mafioso de la época relacionado con Capone) y Keith David como Joe "King" Oliver, una leyenda del jazz. Además, uno de los que forman la banda de Bichet es Damon Whitaker, hermano de Forrest y tremendamente parecido a éste. Sin olvidarnos, claro, de los dos Indys del capítulo: Sean Patrick Flanery y Harrison Ford (aunque se nota que es un invitado para éste capítulo ya que apenas tiene tiempo de lucirse o explayarse un poco en su cuarta interpretación de Indiana Jones).

Además de Bichet, Hemingway, Ness, Capone, Torrio y Joe Oliver, también hay más personal de la época, como los mafiosos Jim Colosimo y Dion O’Bannion o el trompetista Louis Armstrong.

En fin, de éste episodio hay que destacar la brillante música que hay casi de principio a fin (a mí me encanta) así como la relación que tiene Indy con dicha música y como la armonía musical es casi una metáfora de todo el capítulo. También hay que señalar ese estrafalario equipo formado por Hemingway, Ness e Indiana Jones y toda la secuencia de acción que protagonizan cuando son perseguidos por la mafia.

Una historia simpática y correcta, que es un ambiente extrañamente apropiado para Indiana Jones, a pesar de no ser de aventuras como la anterior.

NOTA: 6/10.

Las Aventuras del Joven Indiana Jones: El Tesoro del Ojo del Pavo Real.


Tendría yo unos 7 u 8 años cuando Antena 3 emitía algunos de los capítulos de ésta serie. Una tarde de fin de semana estaban echando un episodio llamado "El tesoro del Ojo del Pavo Real". Fue mi primera toma de contacto con ese personaje y con ese tipo de aventuras tan frenéticas de un país a otro, de templos en medio de selvas frondosas, de villanos y traiciones por todo el mundo… Pasó mucho tiempo hasta que vi las tres películas originales cuando me las prestó un amigo de mi hermano en cintas de video (él sería un chavalín de unos 11 o 12, pero ya era un buen fan del cine de acción donde reinaban Arnold y Stallone, tenía en su casa un montón de VHS: La Jungla de Cristal III, Doble Impacto, Mentiras Arriesgadas…). Hasta hace poco no volví a ver ese episodio del joven Indiana Jones. La serie en sí no me entusiasmaba verla, recuerdo que después de "El tesoro…" intenté ver algún episodio pero había algunos bastante aburridos sin tener nada que ver con el Jones aventurero. Aún así, el episodio en concreto mi mente lo recordaba con muchísimo cariño y cuando hace un mes o así me decidí a revisar la saga de Indy antes del estreno de "El Reino de la Calavera de Cristal", decidí empezar por la misma película que empecé de pequeño (los episodios se distribuían y emitían como telefilms de hora y media).

Sería una idiotez comparar éste telefilm con alguna de las películas de la trilogía original de Indiana Jones, por eso no lo voy a hacer. Pero la verdad es que cuando me puse a verlo pensaba que sería una mierda, que los buenos recuerdos de mi niñez serían como los de Dragon Ball Z (ahora veo un capítulo y no sé como de pequeño me podía enganchar a algo con tan poco avance, aunque le siga teniendo un gran aprecio y le agradezco lo divertida que fue mi infancia viéndola), pero la verdad es que no. Tiene una ambientación muy conseguida y la historia es sensacional (creo que el propio Lucas escribía un breve argumento a los guionistas de la serie para cada capítulo), además el protagonista Sean Patrick Flanery es un digno Indiana Jones veinteañero, me parece muy natural y que imprime muy bien la ingenuidad y bonhomía del personaje. Además, la aventura tiene un final que no podía ser mejor para la historia, de nuevo vemos que Indy se ha quedado a punto de conseguir algo y o bien no ha podido (la cruz de colorado cuando era adolescente -aunque luego la recuperase-, el Arca de la Alianza que no sirvió de nada encontrar, el Santo Grial…) o ha decidido dejar de buscarlo (como en esta historia).

Termina la Primera Guerra Mundial en Europa y Indiana Jones vuelve a casa con su compañero Remy (el cual había formado equipo de aventuras con Jones en varios episodios anteriores). Uno de sus compañeros en las trincheras era un traidor y cuando Indy y Remy fueron a arrestarlo, un alemán hijoputa con un parche en un ojo lo mató. El traidor llevaba consigo una especie de mapa que conducía a un tesoro: uno de los dos diamantes que fueron los ojos de una estatua de Alejandro Magno, un pavo real de oro. Indy y Remy están convencidos de que pueden encontrar el diamante y se embarcan en un viaje de Londres a Alejandría, pasando por países de Suramérica, siguiendo el mapa del soldado caído. Durante el viaje se encuentran de nuevo con el alemán del parche en el ojo y otros tipos que andan detrás del diamante. Conocen a una chica que aparentemente sólo tiene mala suerte, pero que en realidad también va detrás del tesoro, y terminan en un barco que es asaltado por piratas chinos. Hay pelas a puñetazos, con sables… y Remy e Indy terminan en un bote que les lleva a una isla desierta. De esa isla van a otra, donde son rescatados por el antropólogo Bronislaw Malinowski, que está allí estudiando el comportamiento de los nativos. Todo lo que Indy y Remy han conseguido hasta ese momento es un pequeño cofre donde debe de ir el diamante, pero cuando lo abren descubren que no hay más que otra pista para ir a otra parte del mundo a seguir buscando. Malinowski aclara un poco las confusiones del joven Jones: consiga el diamante o no, lo que él quiere es estudiar arqueología en la universidad, porque es su sueño y lo conseguirá con tesoro o sin él. Indy tiene que tomar una decisión que cambiará su vida y que, dicho sea de paso, le ayudará a acostumbrarse al destino de un aventurero como él, que no siempre consigue lo que busca.

En una hora y media nos cuentan todo eso. Está claro que está hecho para televisión y las peleas y la acción suelen ser un poco cutres, pero para tener estas características es una aventura de lo más conseguida, del tipo de las películas de Indy. Otros de los muchos episodios se centran en historias protagonizadas por Indiana, pero no es cine de aventuras. Pero este sí, y se podría decir que para mí, siempre formará parte de la saga.

No es ninguna genialidad, pero sorprende que el guión, para ser un episodio de televisión y estar escrito por una persona en mucho menos tiempo del que se tiene para una película, respire ese aire de aventura clásica sin descanso y se nota que está escrito con esfuerzo. Además hay interpretaciones muy buenas, como la de Tom Courtenay (Malinowski) o Adrian Edmondson como el alemán con el parche en el ojo, un villano tópico y cutre pero para mí ya es entrañable (por lo menos no lleva el típico parche negro, y su destino no te lo esperas).

Como también es de costumbre en ésta serie, aparecen algunos personajes reales (Indy ha conocido a un montón de celebridades) como Howard Carter, arqueólogo que descubrió la tumba de Tutankamón (aquí todavía la anda buscando) y Edward Morgan Foster, famoso escritor inglés.

NOTA: 7/10.

jueves 22 de mayo de 2008

"Indiana Jones y la Última Cruzada", Sólo el penitente pasará.

Yo creo que ésta es, de todas, la que más le gusta a la gente y la más entrañable. Será por la relación de Indiana Jones con su padre (magnífico Sean Connery) y por cómo trata el tema de la fe. Lo cierto es que es otra genialidad salida de la unión de Lucas, Spielberg y Ford, con una historia impresionante, para mí el guión más maduro y serio de los tres.

Empieza con River Phoenix haciendo de un adolescente Henry Jr. que ya sabía reconocer una pieza de arqueología sólo con verla y empezaba su particular "cruzada" para devolver tesoros a los museos y quitárselas a los saqueadores. Como dice el rapero ToteKing en una canción: "¿Quién no quiso ser arqueólogo viendo Indiana Jones?", y además yo añado que cuando vi ésta película pensaba que los Boy Scout hacían cosas interesantes de verdad, jajaja. En éste prólogo, vemos como Indy empuña un látigo por primera vez y de donde viene su inseparable sombrero, míticos momentos que a día de hoy siguen haciéndome sonreír. Un puntazo que ese actor hiciese del joven Indiana y el parecido que tiene con Sean Patrick Flanery, quien interpretaría a un veinteañero Jones en la serie "Las Aventuras del Joven Indiana Jones".

En ésta película quiero destacar también la banda sonora de John Williams, en todas las entregas éste dios de la música se ha portado como la calidad de la película requería, pero aquí tiene una serie de temas dramáticos compuestos para la ocasión que me parecen imprescindibles para la calidad de las escenas. Quizá eso me guste más aquí que en las otras, cómo una de esas melodías suenan mientras Harrison Ford quita unas cuantas telarañas para leer alguna inscripción en una pared mientras se alumbra con una antorcha y pone cara de fascinación.

El guión me parece una maravilla, una vez más, y no sólo por el argumento sino por cómo está todo tan bien contado: diálogos, relación de los personajes, humor... y los nazis y las traiciones parecen ser ya un sello de la casa, ya que supongo que en "El Reino de la Calavera de Cristal" volverá a haber de todo eso.

Grandes escenas de acción tampoco faltan (la persecución de lanchas, la ya histórica y digna de estudiar pelea en el tanque...), ni tampoco una chica-Jones como dios manda (chica-Jones por partida doble, porque padre e hijo disfrutaron de sus encantos al menos una vez XD), ni un cara a cara con Hitler. En fin, la película retorna a la aventura cristiana y ambiciosa que había en la primera, y el Santo Grial es el objetivo más preciado por el hombre que Indiana Jones haya encontrado (y perdido)... realmente lo desarrollan todo en una atmósfera legendaria donde los decorados y localizaciones vuelven a ser un trabajo perfecto: las cavernas subterráneas donde Indy tiene que encontrar la tumba del templario y todo lo que hay dentro del templo donde está el Grial me fascinan, probablemente todo eso sea lo que más me absorbe de Indiana Jones y que no tienen el resto de películas similares.

Una gran nueva entrega de la saga que no baja ni un ápice el nivel de las anteriores, con un final acojonantemente bueno... las tres pruebas que Dios pone a aquel que quiera beber del Giral, y cómo termina el cáliz después de tanta búsqueda obsesiva por parte de la humanidad... no termina mucho mejor que el Arca de la Alianza (aquello de las cajas de madera también era una idea sobrecogedora de cojones).

NOTA: 10/10.